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Dislalia: ¿Qué es y cómo tratarla?

Escrito por el marzo 28, 2017 en Por tu salud | 0 comentarios

La dislalia o lenguaje infantil  es un trastorno en la formación de los fonemas que se da en niños y que consiste en la dificultad para pronunciar o simplemente la pronunciació incorrecta de algún o algunos grupos de fonemas.

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Cuando los niños comienzan a hablar es normal que no lo hagan correctamente y que en ocasiones sea difícil entenderles. No obstante, alcanzada una determinada edad, el lenguaje debería perfeccionarse, y el niño debería haber mejorado su pronunciación. Sin embargo, esto no siempre ocurre, y es en los colegios o guarderías donde se acaba por detectar este trastorno. Cuando sucede esto, se habla de un simple lenguaje infantil o de dislalia. Expertos de Psikids, te explican en qué consiste la dislalia.

 

¿Qué es la dislalia?

La dislalia es uno de los trastornos más fuertes que se presentan en los niños. Se trata de un trastorno en la articulación de los fonemas, que provoca que los niños pronuncien incorrectamente los fonemas o algún grupo de estos.

Existen varios tipos de dislalias:

  • Dislalia evolutiva o fisiológica: existe una fase en el desarrollo del lenguaje en la que el niño no articula o distorsiona algunos fonemas. A estos errores se les llama dislalias evolutivas, que normalmente desaparecen con el tiempo y que normalmente no deben ser intervenidas antes de los cuatro años.
  • Dislalia audiógena: su causa radica en una deficiencia auditiva. La intervención iría encaminada directamente a aumentar su discriminación auditiva, mejorar su voz o corregir los fonemas alterados e implantar los inexistentes.
  • Dislalia orgánica: las alteraciones de la articulación cuya causa es de tipo orgánico son conocidas como dislalias orgánicas.
  • Si se encuentran afectados los centros neuronales cerebrales (SNC) reciben el nombre de disartrías y forman parte de las alteraciones del lenguaje de los deficientes motóricos. Si se habla de anomalías o malformaciones de los órganos del habla, tales como los labios, la lengua o el paladar se le llaman disglosia.
  • Dislalia funcional: es la alteracdión de la articulación producida por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios. El niño afectado no usa correctamente dichos órganos a la hora de articular un fonema a pesar de que no existe ninguna causa de tipo orgánico, siendo esta la más frecuente.

Cuando se habla de dislalia normalmente se refiere a la dislalia funcional, siendo los tipos de errores más habituales la sustitución, la distorsión, la omisión o la adición.

 

¿Cómo se trata una dislalia?

La paciencia debe jugar un papel importante en estos casos, ya que los trastornos del lenguaje normalmente tienen un pronóstico positivo a largo plazo. Que el niño cambie su manera de hablar no es cosa de dos meses, sino que tras un tratamiento adecuado de la mano de un logopeda cualificado y de un correcto y constante trabajo en casa la dislalia tiende a mejorar y los niños recuperan su autoestima.

 

Cinco consejos para empezar a tratar la dislalia

Si no se sabe por dónde empezar, el primer paso debería ser acudir a un logopeda experto, aunque los siguientes consejos podrían servir de ayuda.

  • Estimular la coordinación de los movimientos necesarios para la pronunciación de sonidos con ejercicios tanto linguales como labiales, moviendo por ejemplo la lengua de arriba abajo o de lado a lado, y lanzando besos con los labios.
  • Estimular la capacidad del niño de producir sonidos.
  • Estimular el soplo, ya que es muy importante que aprenda a utilizar el diafragma por sí solo. Un buen ejemplo sería inflar globos o soplar a una pelota a través de una pajita.
  • Realizar ejercicios en los que el niño debe producir el sonido de sílabas, hasta que se automatice el patrón muscular necesario para la articulación del sonido.
  • Preparar al niño para que comience con las palabras completas, principalmente a través de juegos.

Así, en resumen, el tratamiento consiste en ejercitar la musculatura que interviene en la producción de sonidos. Es importante que los adultos que rodean al menor hablen correctamente para que el niño escuche, y especialmente se ha de dejar al niño expresarse sin interrupciones, para que así pueda demandar aquello que necesita.

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