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El Glaucoma, ‘la enfermedad de la ceguera silenciosa’

Escrito por el Marzo 11, 2016 en Días Mundiales | 0 comentarios

El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo. Es un conjunto de enfermedades que provoca una lesión progresiva del nervio óptico. La importancia radica en que esta lesión es irreversible, pudiendo llegar a provocar ceguera.

Con el objetivo de dar a conocer esta enfermedad y ayudar a prevenirla, la Sociedad Mundial de Glaucoma y la Sociedad Mundial de Pacientes con Glaucoma celebran cada 12 de marzo el Día Mundial del Glaucoma.
El Dr. Núñez Pérez, miembro de la Clínica Oftalmológica DYTO y de Top Doctors, afirma que se le conoce como “la enfermedad de la ceguera silenciosa”, ya que durante un largo período inicial no da síntomas. Debido a esto, la mitad de los pacientes con glaucoma no están diagnosticados.

 

 

Tipos de glaucoma y factores de riesgo

 

Existen varios tipos de glaucoma. El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto, que tiene una base genética o hereditaria. Por otro lado, el glaucoma a veces se asociad a otras enfermedades oculares, lo que se conoce como glaucoma secundario. También existen el glaucoma congénito, que aparece al nacer, y el glaucoma infantil, que se da durante los tres primeros años de vida.

El principal factor de riesgo de esta enfermedad es la presión intraocular (PIO) alta. Sin embargo, existen otros factores inciden como:

  • Edad. A partir de los 70 años, el riesgo de padecer glaucoma es mayor.
  • Antecedentes familiares de la enfermedad
  • Miopía alta. Tener 6 dioptrías o más.
  • Ser de raza negra
  • Córnea delgada
  • Haber sufrido un traumatismo ocular o haberse sometido a algún tipo de cirugía ocular.

 

 

Cómo prevenir un caso de glaucoma

 

La lesión causada en el nervio óptico es irreversible, por lo que cuanto antes se diagnostique esta enfermedad, antes se iniciará el tratamiento. Cuando un paciente presenta síntomas significa que la enfermedad está muy avanzada y el riesgo de ceguera es muy alto.

Las revisiones periódicas anuales son necesarias para poder prevenirlo. A partir de los 40 años son todavía más importantes, sobre todo si algún familiar de primer grado padece glaucoma.

Cuanto más tarde se realiza el diagnóstico, mayores son las consecuencias para el paciente. Si la lesión del nervio óptico es importante, la visión se empieza a perder por la parte superior o inferior del campo de visión. Esto provoca que el paciente pueda tener problemas para conducir con seguridad. Además, aumenta el riesgo de caídas y traumatismos, sobre todo en las ocasiones en las que hay poca luz. La pérdida de visión es concéntrica y, si la enfermedad continua avanzando, deja una isla de visión central en tubo de escopeta.

El tratamiento inicial del glaucoma consiste en ponerse uno o varios colirios a lo largo del día. Seguir el tratamiento es muy importante para detener el avance de la lesión del nervio óptico. Si no es suficiente, se realiza un tratamiento láser para reforzar. En los casos en los que no se consigue disminuir la presión intraocular se debe realizar una cirugía ocular.

Si se cumple con el tratamiento el riesgo de sufrir ceguera en ambos ojos es muy bajo. Las personas que tienen mayor riesgo de ello son las que, en el momento del diagnóstico, ya sufrían una importante pérdida de visión.

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